BRONWYN y el monstruo de cuatro cabezas

LLEIDA RURAL STRIKES BACK!! BIZARRO PARA LOS MUTANTES DEL NUEVO MILENIO!!

En Plandogau, la Lérida rural, nos reunimos para conjurar una herejía bizarra a partir de una crónica mutante. Ocho manos, una sola cabeza. Una historia de brujas como jamás te la habían contado. Una historia de brujas nueva, muy 2018, y a la vez muy antigua.

El hijo famélico de Tamara Romero (@tamara_rom), Beatriz García, Manuela Buriel (ex-miembro fundador de Colectivo Juan de Madre) y servidor, Albert Kadmon.

«Ella siempre vuelve, ya sea en Alabama, las calles de Vallcarca o las de Plandogau. BRONWYN ES EL CENTRO DE TODO».

El 18 de mayo del 2018 Albert, Tamara, Bea y Dani iniciaron un encierro, en una solitaria casa de una aldea de Lleida, con el objetivo de invocar una historia a ocho manos, en homenaje a todos los casos de caza de brujas que asolaron la región en los siglos pasados. Las normas eran claras: quedaba totalmente prohibido utilizar material escrito fuera de la casa, no habría acceso a internet ni comunicación con el exterior, se turnarían a escribir en tan solo dos ordenadores portátiles y, pasara lo que pasara, terminarían la novela en los tres días y tres noches de aquel fin de semana de mayo. Una vez iniciado el ritual, descubrieron que tal vez lo que estaban construyendo con sus cuatro cabezas había trascendido el texto para atravesar sus vidas; pero ya era demasiado tarde, no había marcha atrás, el libro debía ser concluido.

Ya disponible (ebook y versión en papel) en Lektu, en Amazon, y próximamente en otras plataformas (y en vuestras librerías más selectas): https://www.amazon.es/gp/product/109188501X/ref=x_gr_w_bb?ie=UTF8&tag=x_gr_w_bb_es-21&linkCode=ur2&camp=3626&creative=24790

https://lektu.com/l/tamara-romero/bronwyn-y-el-monstruo-de-cuatro-cabezas/11161

«Creemos un monstruo de cuatro cabezas, escribió. Quiero proponeros un ‘experimento’. Sí, algo así tuvo que escribir. Su email no está claro en mi
memoria; nada lo está, debo admitir. Así que puede que lo escribiera o que nos lo hubiese dicho en una de tantas noches en que nos reuníamos para hablar de cosas la mar de mundanas; como la probabilidad de que de un
embarazo psicológico nazca y se desarrolle un ser mitad vivo y mitad deseo. Ese tipo de cosas. De cualquier forma, lo recordado es solo un
invento, un montaje. Así lo veo. Y tal vez fuese ella quien le susurró la idea al oído, aunque puede que sea cosa del vino. Que nadie me haga
demasiado caso. La cuestión es que aceptamos. Lo realmente importante es que nos lo tomamos en serio. (¿En serio?) Estoy escribiendo en el
porche cubierto de una casa alejada de cualquier ruido la historia de cómo llegó a gestarse este monstruo de cuatro cabezas que algún día será
una preciosa criatura adulta que asustará a los niños».

La verdad es que, mientras que soy escéptico con otras cosas que he escrito, estoy especialmente satisfecho del resultado, de ese engendro que dimos a luz en Plandogau. Creo que la suma representa mucho más que la unión de nuestras individualidades, como la mesa es más que la suma de sus átomos, y que es un proyecto con unas direcciones que ninguna hubiera tomado individualmente. Claro que además tengo un gran recuerdo de la crónica, mientras otros procesos creativos han sido más destructivos. Tiene un poco de Cirlot, pero mucho más del tono fast-food del bizarro, el frío de la espectral Lesida -y la boira pixanera-, y brujas muy cool.

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